Todas las religiones empiezan hablando que la creación del mundo.

Y la primera herramienta utilizada por los múltiples Dioses (de todas las culturas y épocas) para crear el mundo, siempre fue la palabra hablada.

La palabra es la herramienta indispensable para la creación, el primer principio creador/manifestador.

Todos somos divinos y somos co-creadores de nuestra realidad.

Normalmente no nos creemos portadores de esa capacidad.

Pero solo con hacer un pequeño esfuerzo de observación consciente de nuestra mente creadora, nos daremos cuenta de lo que estamos creando en nuestra vida. 

Y de cuáles son los pensamientos y sentimientos que estamos gestionando, que crean nuestra realidad en nuestra vida (consciente o inconscientemente).

Las palabras modifican el ADN

Los genetistas rusos a través de la genética de ondas están demostrando científicamente la importancia de las palabras, así como su conexión con el ADN .

Como la energía de las palabras puede modificar el ADN, creando las mutaciones de los genes, para la salud o para la enfermedad, para la vida o para la muerte.

Las células son soldados que cumplen ordenes sin cuestionarlas.

La pregunta importante es:  ¿quién da las ordenes a tus células?

Para entenderlo, lo mejor es ver casos prácticos que utilizamos habitualmente:

Solo seremos felices si compramos el coche “X” o el refresco tal…, antes no podemos ser felices.

Igual con parejas o circunstancias: nos autolimitamos, autocensuramos y las células obedecen.

La forma de hablar nos influye más de lo que imaginamos

Una corrección que hago a mis pacientes cuando comentan sus problemas de salud es decirles que eviten usar estas frases:

“mis miedos, me muero de miedo,  mi dolor crónico, me muero de dolor, mi angustia, mis problemas crónicos, mi pánico…”

¿Por qué? Porque si  el conflicto es suyo, se queda.

Y si además es crónico, se queda para toda la vida.

Y si se quieren morir, las células obedecen y crean eficazmente enfermedades mortales.

Observa tu vida

Las preguntas clave que todos deberíamos hacernos son:

  • ¿Mis palabras/pensamientos son de vida o de enfermedad?
  • ¿Mis palabras/sentimientos son de vida o enfermedad?

Y si no lo tienes claro observa tu realidad: ¿tu realidad cotidiana es de vida o de enfermedad?

Tenemos que observar las palabras que pasan por nuestra mente de forma automática.

Y después observar como nos hacen sentir.

Y posteriormente decidir si nos sirve para que nuestra vida sea feliz y saludable.

Debemos decidir si queremos  empezar a cambiar nuestro vocabulario creador interior y exterior. O si, por el contrario, deseamos seguir con “nuestra vida de sufrimiento” autoprogramada.

 

Albert Roca

Vídeo: El Poder de la Palabra

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