Ser consciente

El significado de “ser conscientes”.

Hay una gran sabiduría en el origen de las palabras. Etimológicamente “consciente” viene de “conscientis”, que significa “saber perfectamente.”

Según el diccionario significa: “que siente, piensa y obra con conocimiento de sus actos y de su repercusión.”

Pero el artículo de hoy no pretende ser ninguna clase de semántica lingüística. Más bien un ejercicio de reflexión sobre lo que significa ser conscientes en nuestras vidas.

Las personas somos seres muy complejos: tenemos un cuerpo físico, tenemos emociones, tenemos pensamientos, tenemos alma…
Y ser conscientes tiene que ver con la habilidad de darse cuenta de uno mismo, con la capacidad de percibirnos a nosotros mismos y de nuestra relación con el entorno.

Darte cuenta de lo que te rodea.

Hay estudios que dicen que nuestra capacidad de atención va de 7 a 9 elementos simultáneos aproximadamente.Ser conscientes
Es decir: mientras estas leyendo estas líneas puedes estar más o menos consciente de tu postura corporal, de los ruidos que hay a tu alrededor, de la temperatura de la habitación donde te encuentras, de los colores y objetos que te rodean, de la iluminación, quizás de tu respiración, etc…
Todo eso al mismo tiempo. Pero realmente solo puedes estar enfocado en una sola cosa a cada instante. O estás leyendo esto o estas pensando en otra cosa. Pero no puedes hacer ambas cosas a la vez.

Vivimos en un mundo donde hay un montón de distracciones y estamos sometidos a muchísimos estímulos externos. Generalmente en la educación que recibimos desde pequeños, nos enseñan a enfocarnos en lo externo. Pero esto no nos hace ser más conscientes, porque nos olvidamos de un factor básico: nosotros mismos.

Enfocar la conciencia.

Ser consciente va de la relación del Yo interno con lo externo.

Cuando empezamos a enfocar en nuestro interior de manera constante 1 de los 7 o 9 elementos de los que somos capaces de estar conscientes, empezaremos a observar y percibir con claridad nuestras reacciones físicas, emocionales y mentales al relacionarnos con nosotros mismos y con el entorno.

Nuestras sensaciones internas nos hablan y nos dan información continuamente. Pero si estamos desconectados de nosotros mismos no llegará a ser captada conscientemente y nos estaremos perdiendo una parte muy importante. Quizás la más importante de lo que es “la vida”.

¿Te has parado a pensar la cantidad de veces durante un día en que nos desconectamos de nosotros mismos?

La maestría de enfocar una parte de nuestra conciencia y estar permanentemente presentes y atentos de nosotros mismos es algo que requiere práctica y constancia. Casi podríamos decir que es un estilo de vida.

¿Qué ocurre cuando somos conscientes de nosotros mismos?

Generalmente solo podemos enfocar nuestra atención en una cosa a la vez, aunque esto no significa que dejemos de percibir otras.Ser conscientes

Cuando mantenemos el foco de atención en nosotros, por ejemplo en la respiración, con el tiempo veremos que nuestra percepción del resto de estímulos que recibimos cambia totalmente.

Esto es así debido a que una mente no entrenada tiene el hábito de generar un diálogo mental permanente. Cuando enfocamos la mente en algo externo, tiende a reaccionar a lo observado creando un pensamiento que normalmente va a generar un juicio o etiquetar o clasificar lo observado, basado en nuestra educación y sistema de creencias. Esta reacción automática provoca que en realidad no observemos aquello que estamos viendo, si no que pasamos a observar nuestro propio pensamiento que surge automático.

Qué ocurre al enfocarnos en nosotros.

En cambio, cuando mantenemos nuestra mente enfocada en nosotros (por ejemplo en la respiración) y observamos algo que ocurre externamente, la mente no va a generar pensamientos automáticos porque estará anclada en la respiración. Por lo tanto esto nos permitirá observar desde el silencio interno el hecho observado.

Este hecho tan simple, en realidad es de mucha trascendencia. Y nos cambia totalmente la forma de experimentarnos a nosotros mismos, el entorno y la vida.

“Al observarse a sí mismo, uno se percata de que la observación de sí provoca ciertos cambios en nuestros procesos internos. Uno comienza a comprender que la observación de sí es un instrumento de auto-cambio, un medio para el despertar.” –G. I. Gurdjieff

Conectar con nuestra realidad.

El cómo experimentamos la vida es un fenómeno totalmente subjetivo. Cada uno experimenta su realidad de una manera totalmente personal e intransferible. Pero también es muy importante comprender que todos nosotros estamos programados: la familia, la cultura, la educación, los amigos, etc…

Cada uno de nosotros tiene un sistema de creencias único. Pero Estar o Ser conscientes nos permite saltarnos nuestro sistema de creencias y conectar con el “saber intuitivo.”Ser conscientes

Conectar con nuestra Esencia

Ser conscientes cada vez más es el resultado del proceso de la auto-observación. Y es el camino que nos lleva a conectar con nuestra esencia más intima. Esencia que esta mucho más allá de las creencias condicionantes que cada uno de nosotros tenemos.

Para terminar el artículo de hoy me gustaría compartir un relato de Thich Nhat Hanh, maestro zen, poeta y activista por la paz entre otras distinciones. Desde mi punto de vista, este relato nos muestra de forma sencilla y gráfica la sabiduría que florece en el acto de la auto-observación, que nos lleva a vivir y comprender la naturaleza de una vida para ser conscientes.

El relato de las manos.

Mi mano derecha ha escrito muchos poemas que yo compongo.
Y mi mano izquierda no ha escrito ningún poema.
Pero mi mano derecha no piensa ‘mano izquierda, tu no sirves para nada’.
Mi mano derecha no tiene ningún complejo de superioridad y por eso es muy feliz.
Y mi mano izquierda no tiene ningún complejo de inferioridad.
Por lo tanto, en mis manos existe un tipo de sabiduría conocida como la sabiduría de no-discriminación.
Recuerdo que un día estaba golpeando un clavo, mi mano derecha no estaba muy firme, y en lugar de darle al clavo, me golpeé un dedo. Dejé el martillo para que la mano derecha cuidara de mi mano izquierda, con mucho cariño, como cuidándose a si misma.
Sin embargo, mi mano derecha no le dice a mi mano izquierda: ‘mano izquierda, sabes que yo, la mano derecha he cuidado de ti, tienes que recordarlo, y debes regresarme ese favor en el futuro.
¡Ellas no piensan así!
Y mi mano izquierda no le dice: ‘mano derecha, me has hecho mucho daño ¡Dame el martillo! ¡Quiero justicia!
Porque ambas manos saben que están unidas y son iguales.

Thich Nhat Hanh

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